La infidelidad y los jueces
El texto destaca la importancia para el juez de su reputación: su figura pública parece estar por encima de todo. Cuando está en el amigable forcejeo con la hermosa mujer y aparece el vigilante, que encarna a una sociedad con leyes por aplicar, el juez se da cuenta de que ni siquiera eso se le puede tolerar por su investidura: él se imagina en los periódicos y su primera sensación es de amargura contra las cadenas de la vida, de desesperanza contra las ataduras que su labor le impone.